miércoles, 22 de junio de 2011

Ser árbitro tiene su recompensa

Hace unos días comentaba lo que suponía ser árbitro. Hoy vuelvo a hablar del tema del arbitraje, pero con un matiz distinto.
Y es que he sido premiado con el título de mejor árbitro de la temporada de mi distrito. Hay varios distritos deportivos en Sevilla (ciudad en la que vivo), y yo pito en el distrito Triana, aunque también he arbitrado partidos en el distrito de Casco Antiguo y en el distrito Macarena.
Ha sido una buena sorpresa para mí, y una gran sensación de alegría. Todo esto del premio comenzó este pasado viernes, cuando me llamaron de las oficinas del distrito para indicarme que podía pasarme por allí a recoger una invitación para acudir a la fiesta de clausura y entrega de premios del distrito Triana que habían reservado para mí. Me resultó curioso, debido a que en cuanto a árbitros, sólo le dan invitaciones para la clausura al árbitro que obtiene el premio a mejor árbitro de la temporada.
Tras llegar allí, me confirmaron que tenía una invitación, ya que yo había sido elegido por la directora de árbitros (mi jefa, vaya) como el mejor árbitro de esta temporada.
La verdad es que me quedé impresionado. Tenía ciertas opciones de obtener dicho reconocimiento, debido a varias cosas:
-La experiencia y (demás cosas positivas derivadas) que me da el llevar 4 temporadas (incluyendo esta temporada que ha acabado).
-El reconocimiento de ciertas personas, no sólo compañeros de arbitraje, sino también personal del IMD de Sevilla y gente de equipos (jugadores, entrenadores...)
-La confianza de las personas mencionadas antes.

Aún así, teniendo mis opciones, pensé que el premio se lo llevaría otro árbitro, ya que hay compañeros míos que cumplen bastante bien en cuanto a arbitraje y se lo merecen igual que yo.
No es por echarme flores, que cualquiera lo dirá después de leer esto (y creo que con cierta razón) , pero si en cuatro años, no hubiese conseguido pitar decentemente... Algo iría mal, ¿no?
Hoy ha sido la fiesta de clausura del distrito Triana, y allí he podido recoger mi premio, que consistía en una placa de plata en la cual estaba grabado mi nombre, y una inscripción en la que se me reconocía la labor realizada durante la temporada.
Ha sido un buen momento, sinceramente. Recoger tu premio a mejor árbitro de la temporada delante de un público, y notar el aplauso de dicho público...
Yo no arbitro baloncesto por conseguir titulos ni nada, simplemente lo hago porque es un tema que me gusta. Un tema relacionado con el baloncesto, el deporte que más me gusta, y que con el paso de tiempo me ha servido para mantenerme entretenido los fines de semana, para formar parte activa del baloncesto, relacionarme con gente... Pero no voy a mentir: siempre gusta que reconozcan que hagas algo bien, y con el paso del tiempo, me he convertido en un árbitro que, con sus altibajos, que los he tenido, ha acabado pitando la mayoría de las veces decentemente.
Un buen día que no se me olvidará...

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