El 1 de mayo de 1962, en el 3ºD del bloque nº 3 de la mencionada calle, el sastre José María Ruiz Martínez (de 44 años de edad) perpetró una sangrienta serie de asesinatos. Estaba casado con María Dolores Bermúdez (que tenía 40 años) y tenía cinco hijos: María Dolores (14), Adela (12), José María (10), Juan Carlos (5) y Susana (2).
Sobre las cinco y media de la madrugada de aquel 1 de mayo, José María llamó a la asistenta de la casa, Juanita (la cual dijo que previo a esto, escuchó un suspiro largo que le sobresaltó) para que fuera a la farmacia de guardia porque uno de los niños se había puesto mal. En el lapso de tiempo en que Juanita fue a la farmacia, se desató la masacre.
Atacó primero a su esposa, a la cual golpeó, cuando ella dormía, con un martillo y le dio muerte de esa forma. En la habitación estaba la benjamina, Susana, a la que le hizo un corte en el cuello que sería fatal. Juan Carlos, Adela y José María, que estaban en sus habitaciones (los dos varones compartían cuarto), fueron los siguientes en sufrir la muerte a manos de su padre, los tres de forma distinta: José María fue atacado con un cuchillo, Juan Carlos con una pistola y Adela a golpes.
La mayor de sus retoños, María Dolores, se despertó y se refugió en el cuarto de baño, cerrando la puerta con el pestillo, pero no pudo evitar el ataque de su padre, pues éste forzó la puerta y la derribó, y sufrió un disparo que le hizo correr la misma mala suerte que sus hermanos.
A las 7 de la mañana, Jose María había acabado con la vida de toda su familia, y no se quedó la cosa ahí: se asomó al balcón con los cadáveres de dos de sus hijos en brazos, y chilló:" ¡Los he matado! ¡Por no matar a otros canallas!". La policía fue evidentemente advertida y acudió al lugar, pero José María no accedía a hablar con los agentes, sino con un cura, el cual fue traído de la iglesia de Santa Teresa. El sacerdote pidió a José María que por favor abriera la puerta del piso, pero no cedió. José María, poco después, se quitó la vida de un disparo. Con él mismo, la cifra de muertos en aquel piso ascendió a siete.
Nunca se supo por qué José María acometió exactamente estos duros crímenes. Algunos testigos que vieron a José María en el balcón de su casa con los cuerpos inertes de sus hijos dijeron que susurraba "Las voces me obligaron a hacerlo". No había antecedentes de violencia en el hogar y los informes forenses decían que él tenía una depresión endógena grave, diagnosticada por un psiquiatra le había atendido y que le había recomendado un tratamiento con electroshock e internamiento urgente, pero que José María rechazó de plano. Hubo quien apuntó que el sastre tenía problemas económicos con un chalet que se estaba construyendo en Villalba, otros que sufrió un brote psicótico... Nunca quedó aclarado el motivo de por qué Jose María acabó con su familia al completo y con su propia vida.
Fuente: revivemadrid.com, elmundo.es, abc.es














