El primer caso tuvo lugar en 1962. Anna Slesers, una mujer de 55 años, fue encontrada sin vida por su hijo el 14 de junio de aquel año en su apartamento. Había sido estrangulada con el cinturón de su bata, que permanecía atado alrededor del cuello. El hijo de Anna dijo que su madre no estaba enfrentada a nadie, y la policía especuló con que la muerte se la había provocado un ladrón al que ella sorprendió en pleno robo.
Posteriormente, ese mismo 1962, fueron encontradas sin vida en sus hogares Nina Nichols (68 años), Helen Blake (65), Ida Irga (75), Jane Sullivan (65), Sophie Clark (21) y Patricia Bissette (23). Para 1963, sufrieron la misma mala fortuna Mary Brown (69 años), Evelyn Corbin, Beverly Samans (23) y Joann Graff (23), y en enero de 1964, la última víctima de esta serie de asesinatos fue Mary Sullivan (19).
La sucesión de muertes hizo pensar en un asesino en serie: los sucesos ocurrieron en Boston, las víctimas eran mujeres que vivían solas, y fueron asesinadas mediante la estrangulación con sus propias prendas (medias, cinturones, bufandas...), y ninguna de las puertas de entrada de los domicilios de las víctimas estaba forzada (por lo que se cree que el criminal responsable se adentró en ellos con engaños como hacerse pasar como operario de empresa de electricidad o algún trabajo similar para poder entrar). Pero a los investigadores les chirriaban otros detalles: la diferencia de edades de las víctimas (o tenían ya una edad (mujeres de 55 a 75 años) o eran jóvenes (de 19 a 23 años), por lo que se pensó en la posibilidad de que hubiera dos criminales distintos), o como variaba la escena del crimen (las víctimas se encontraban o bien boca abajo o bien boca arriba, o bien en el suelo o bien en su cama, a veces se encontraba que se robó dinero o joyas y otras veces no...).
El 6 de marzo de 1965, Albert DeSalvo confesó ser el asesino (conocido como "el estrangulador de Boston") de 11 de las víctimas antes mencionadas, además de otras dos mujeres (como fue Mary Mullen, una mujer de 85 años que fue encontrada muerta en su casa y de la que DeSalvo dijo que había muerto en sus brazos por un ataque al corazón, hecho que demuestra el certificado de defunción de Mary). DeSalvo tenía un historial delictivo previo a los asesinatos que, aunque parezca mentira leyendo estas líneas, no provocó que los investigadores pudieran tenerle en cuenta como sospechoso: había pasado unos meses en la cárcel en 1960 por abusos hacia las mujeres (se hacía pasar por agente de modelos e iba de casa en casa llamando a las puertas y cuando le abrían, aprovechaba para manosearlas, y un día un policía lo arrestó por este motivo). También había cometido una serie de allanamientos de morada y agresiones hacia mujeres: incluso ocurrió que en octubre de 1964 fue detenido por entrar en casa de una mujer y atarla y luego agredirla, y en su declaración a la policía, dijo que había cometido cuatro vi*laciones y entrado en muchas casas y que "si supieras toda la historia no la creerías... Todo saldrá a la luz.".
Albert DeSalvo fue enjuiciado, y se descubrió que había pasado una mala vida: su padre, un hombre catalogado como bebedor de alcohol y violento, trató mal tanto a su madre como a él y a hermanos suyos, e incluso su padre llegó a venderle a él y sus hermanos a un granjero como esclavos, y cometió robos por los que fue arrestado varias veces cuando era adolescente. Su abogado alegó su mal pasado para usarlo como excusa de sus crímenes, y recibió en 1967 una condena perpetua de cárcel, pero no por la serie de muertes que él aseguraba haber cometido, sino por los allanamientos de morada y agresiones hacia mujeres.
DeSalvo pasó primero por la cárcel del hospital de Bridgewater, y después por la prisión de Walpole, en la cual le dieron matarile a puñaladas en noviembre de 1973.
Siempre quedó la duda de si había sido realmente DeSalvo el asesino: se pudo probar que coincidían pruebas en el caso de Mary Sullivan, la última víctima. En 2001 se exhumaron los restos de DeSalvo para extraer ADN y compararlos con los restos seminales encontrados en la cama de Mary, pero no hubo coincidencia. Doce años después, se analizaron restos de ADN que un sobrino de DeSalvo había dejado en una botella de agua, y fueron también comparados con los restos seminales antes mencionados. Esta vez sí hubo coincidencia y se atribuyó la muerte de Mary a DeSalvo (las demás muertes no han podido probarse con este mismo método ni con ningún otro como provocadas por él).
PD: este caso ha sido protagonista de dos obras audiovisuales: una película estrenada en 1968 con Tony Curtis interpretando al criminal, y una serie en la que una periodista (a la que encarna Keira Knightley) investiga los crímenes del estrangulador.
Fuente: infobae.com, danielrucks.com

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