El 2 de marzo de 1962, se jugaba en el Hersheypark Arena (pabellón ubicado en la localidad de Hershey (estado de Pensilvania), que aquella noche servía como casa provisional de los Warriors) un partido de liga regular entre los Philadelphia Warriors (equipo en el que jugaba por entonces Chamberlain y que con el tiempo se trasladaría de ciudad siendo actualmente los Golden State Warriors) y los New York Knicks.
Wilt ya había superado en aquella temporada 1961-62 la barrera de los 70 puntos, anotando en diciembre de 1961 78 tantos en un partido contra los Lakers que se saldó con derrota (152-147) tras tres prórrogas. El propio Wilt llevaba una campaña de escándalo, ya que estaba promediando cincuenta puntos por partido (de hecho finalizó la temporada promediando 50.4 puntos) y estaba jugando prácticamente todos los minutos posibles (sólo estuvo sentado en el banquillo ocho de los 3890 minutos posibles, promediando 48,52 minutos por encuentro (teniendo en cuenta que un partido NBA cuenta con 48 minutos)).
4124 espectadores fueron testigos de un partido de leyenda, del cual no hay grabación de vídeo ya que no fue emitido por televisión ni hubo cámara alguna para grabar. Sin embargo, se comenta que existen fotos del partido (y la foto posterior a la hazaña que es la que corona este artículo) e incluso un audio del último cuarto de una emisora de radio.
Wilt fue capaz de anotar 13 de los primeros 19 puntos de los Warriors, acertó los cinco primeros tiros que lanzó y terminó el primer periodo con 23 puntos, con la sorprendente estadística de haber metido 9 tiros libres, un apartado del juego que era su mayor laguna. Al descanso ya llevaba 41 puntos y la táctica del entrenador de los Knicks de forzar faltas para llevar a Wilt a la línea de tiros libres no funcionaba.
Apenas pasado un minuto del tercer cuarto (en el descanso se acordó la consigna de darle siempre el balón a Wilt), la marca de Wilt ya había llegado a 50 puntos. Las triples y cuádruples defensas (especialmente siendo su marcador el novato Darrall Imhoff) sobre Wilt no conseguían pararle y al acabar el tercer cuarto la cifra de puntos llegaba a 69.
A falta de dos minutos y medio para el final del partido, Chamberlain ya llevaba 92 puntos y aquello de "balones a Wilt" se intensificó. La centena de puntos para el jugador llegó a falta de 46 segundos para la bocina final, cuando anotó un tiro a tabla.
El público se volvió loco: invadió la pista, y el partido estuvo parado cerca de diez minutos hasta que se consiguió despejar la pista de gente para que se jugaran los 46 segundos restantes, que Wilt no disputó habiendo ya logrado la centena de tantos, producto de haber encestado 36 de 63 tiros de campo y 28 de 32 tiros libres.
Wilt Chamberlain llegó a decir, quitándole mérito a su gesta, que si no hubiera salido la noche antes del partido, hubiera podido llegar a anotar 140 puntos (¡).
Fuente: as.com, marca.com, es.wikipedia.org



